Anna nació con la habilidad sobrenatural e involuntaria de leer los pensamientos y corazones de los demás (Reishi). Al no poder controlar su don, absorbía continuamente los rencores, celos, miedos y malas intenciones de los humanos que visitaban Osorezan, lo que materializaba espontáneamente gigantescos monstruos demoníacos llamados Oni (鬼).
Para evitar herir a los demás, Anna se encerró en una solitaria habitación odiando al mundo. Durante la víspera de Año Nuevo de 1996, el miedo de Anna a encariñarse con Yoh y a perderlo desata un Gran Oh-Oni gigantesco que secuestra a Anna y huye hacia la cumbre del Monte Osore.
Para salvar el alma de Anna, Matamune entrega su propio collar de garras de oso a Yoh y le enseña a materializar la espada espiritual gigante Chou Senji Ryakketsu Oni-Goroshi. Al destruir al Oni, Matamune agota los últimos vestigios del Furyoku que lo mantenía en el mundo físico y desaparece pacíficamente en el Gran Espíritu, prometiendo a Yoh que algún día volverán a encontrarse (Au Revoir).